19 de Enero 2024
El dolor crónico es un dolor que dura o se repite durante meses o años.
Generalmente, el dolor se considera crónico si cumple una de las características siguientes:
El
dolor crónico se produce a veces cuando los nervios se vuelven más sensibles al dolor. Por ejemplo, la causa original del dolor puede estimular de manera reiterada
las fibras y las células nerviosas que detectan, envían y reciben las señales
del dolor. Esta estimulación repetida puede
modificar la estructura de las fibras y células nerviosas (lo que se denomina
remodelación) o hacerlas más activas. Como resultado, el dolor aparece con estímulos que
normalmente no son dolorosos, o los estímulos dolorosos pueden parecer más
intensos. Este efecto se denomina sensibilización.
Además, algunas áreas de músculo o de tejido
conjuntivo pueden llegar a ser muy sensibles y dolorosas a la palpación. Estas
áreas se denominan puntos gatillo, porque tocarlas provoca frecuentemente dolor
inexplicado que se irradia a otras áreas del cuerpo.
Los dolores crónicos más comunes son las lumbalgias, de las cuales el 80% son de origen inespecífico, las migrañas, la artrosis o la artritis. Pero uno de los rasgos más complejos del dolor crónicos es que, a diferencia del dolor agudo, cuesta aplacarlo sólo con medicamentos.
La terapia con células madre para el dolor crónicos puede proporcionar alivio. Cuando se implantan células madre, favorecen un efecto antiinflamatorio, analgésico y regenerativo beneficiosa que permite que aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida. Las células madre en las articulaciones, los ligamentos y tendones favorecen que comiencen a regenerarse y renovarse.
Es hora de dar el primer paso, ¿te animarías a hacer algo distinto?
CellMed